Agnes, de Javier Peña

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Como te conté en enero de este año, durante el 2020 leí muchísimo (¿por qué sería? Jaja); pero no todo lo que leo lo reseño aquí, ya que este blog refleja mi pasión por la novela negra, pero a veces necesito intercalar algo de otros géneros para retomar fuerzas. Es por eso que cuando leí Infelices, de Javier Peña, no lo traje al blog; pero hoy puedo resarcirme con Agnes, una novela negra atípica que se ha publicado recientemente. Pero permíteme que te diga por qué me ha impactado.

La trama

Agnes es una periodista que la lía parda en la cena de empresa: se emborracha, hace el tonto y termina discutiendo con el director de la revista para la que trabaja, hasta tal punto que éste la despide. Pero decide darle otra oportunidad y le ofrece pagarle una buena suma de dinero si consigue escribir la biografía del famosísimo, pero misterioso, escritor Luis Foret.

A menudo lo que la vida tiene para ofrecernos se reduce a una colaboración en nuestra propia biografía.

Agnes, de Javier Peña

Los personajes

Esta es una novela de mujeres, porque es a través de ellas como conocemos a Luis Foret. También es una novela de Agnes, la última mujer con la que se encuentra y a la que le contará cosas que, según avancemos en la historia, nos preguntaremos si son inverosímiles o si podrían haber ocurrido de verdad.

Si no cuento más sobre ellos es porque hacerlo sería destripar la historia. Es a través de cada uno de estos personajes como nos iremos adentrando en la trama hasta llegar a un final inesperado.

Si quieres que algo esté rodeado de polémica solo hace falta un ingrediente: el éxito.

Agnes, de Javier Peña

La técnica y la pasión

Conocí a Javier Peña en el segundo Obradoiro de novela de la Cidade da Cultura y si me animé a leerlo no fue solo por la pasión que transmite en sus clases sino porque se nota que sabe de lo que habla. Sé que a veces en un libro abunda la técnica en detrimento de la pasión, pero este no es el caso. La novela es técnicamente perfecta y tiene una cantidad de verdad entre líneas que es abrumadora.

Hay pocas cosas tan reales como la estupidez.

Agnes, de Javier Peña

Lo mejor de la novela

  • Una historia original que se va desarrollando de forma inesperada.
  • Los diálogos no son diálogos al uso, ni falta que les hace. Los hay de todos tipo y con ello nos demuestra que el lector puede seguir bien la conversación sin necesidad de usar siempre la raya en ellos.
  • El final: sorprendente, inesperado, y del tipo que me gusta.

Mini entrevista a Javier Peña

Me he permitido la osadía de poner mi mejor cara de «porfa, porfa, porfa» para que Javier contestase a unas preguntas, y aquí está. Así que vamos a dejar paso al que sabe para que nos cuente cosas muy interesantes sobre la novela y sobre el oficio de escribir.

En mi opinión Agnes es una novela negra, pero no es negra al uso. ¿Cómo la clasificarías tú?

A mí me cuesta encasillar las novelas, y más las que escribo yo. Creo que esa es una estrategia de las editoriales y los medios de comunicación para vender los productos. Cuando estoy enfrascado en la escritura de una novela, estoy creando una historia y unos personajes y no me paro a pensar en el género. Hecha esta consideración previa, si analizamos Agnes, diría que para mí no tiene las características de una novela negra: primero, algún crimen: no sabemos si existen o no. Luego, una investigación sobre el terreno: un detective, policía, periodista o lo que sea, que busque pruebas más allá del sofá de su casa; en este caso, Agnes lo que hace es simplemente conversar con Foret a través del email. Ni siquiera podemos considerar que Agnes sea una investigadora.

Es cierto que tanto en el prólogo como en el epílogo se usan fórmulas que pueden llevar a pensar en el género noir, pero son pequeños rasgos, insuficientes, a mi juicio, para etiquetar el conjunto como tal. La denominación de thriller psicológico sí creo que le encaja más: thriller porque trata de atrapar al lector y mantenerlo en tensión, y psicológico porque la mayor parte ocurre, básicamente, en la cabeza de los personajes.

Javier Peña

Después de leer tanto Infelices como Agnes vemos que la enfermedad está muy presente en tus novelas. ¿Por qué te gusta tanto hacer sufrir al lector?

Digamos que en los últimos tiempos no he tenido suerte con las enfermedades de personas muy cercanas. Cuando esos procesos se alargan, son especialmente duros, pero también invitan a la reflexión, abren de repente una ventana al mundo distinta a la que sueles observar cuando estás metido de lleno en la rutina. Y de mirar el mundo con ojos más abiertos que de costumbre surgen muchas novelas.

Javier Peña

¿Qué diferencias (y qué similitudes) encuentras entre el lanzamiento de tu primera novela, Infelices, y Agnes?

Principalmente que ahora tengo un corpus de lectores que esperaban el lanzamiento de Agnes y antes era un completo desconocido. Infelices tardó más en arrancar. El primer mes de Agnes, en cambio, ha sido muy potente. Esto, por supuesto, es algo positivo, pero también corres el riesgo de que la ‘explosión’ acabe antes. Mi gran obsesión es prolongar la vida de los libros. Me parece inaceptable la forma en que está montado el mercado editorial hoy en día que hace que el 99% de los libros con más de 3 o 4 meses sean considerados una antigualla y desaparezcan de las librerías.

Javier Peña

Supongo que cuando dejaste tu trabajo en la Xunta para ser escritor tendrías unas expectativas, ¿se han cumplido?

No tengo muy claras cuáles eran mis expectativas. Quería, ante todo, publicar una novela. Y eso se ha cumplido, no una, sino dos veces. Quería poder vivir de la escritura, y eso se ha cumplido en los dos últimos años, aunque no sé cuánto puede durar, tal vez toda la vida, tal vez solo unos meses más… Si lo veo así, sí, se han cumplido las expectativas. Si me preguntas si se han cumplido mis sueños… Bueno, yo es que soy de los que sueñan a lo grande.

Javier Peña

Pude asistir a la presentación de Agnes en Santiago y fue muy divertida, así que tengo que hacerte esta pregunta: ¿por qué pones una cara tan triste al hacer el unboxing de tus novelas?

Mi cara de triste es un atributo del que me resulta difícil prescindir. La caída de ojos y la voz algo grave y monótona dan una sensación de tristeza que no siempre tengo. Soy de carácter melancólico, lo admito, pero cuando hice el unboxing estaba feliz y emocionado. Supongo que también tiene que ver con posar delante de una cámara, aunque sea de móvil, que es algo que se me da especialmente mal.

Javier Peña

Para terminar, me gustaría que animases al lector a leer Agnes diciendo, por ejemplo, qué es lo que tiene que aportar al lector (o cualquier otra cosa que se te ocurra).

No voy a decir lo que a mí me parece, sino el feedback que he tenido de los lectores en estas primeras semanas. Ha sido excelente, me ha sorprendido que les guste tantísimo. Lo que me dicen es que se la leen muy rápido, a veces del tirón. Y que les parece muy muy entretenida, les sorprende, la ven distinta a otras lecturas. También se encuentran una novela que conserva mucho la voz y el estilo de Infelices, mi humor negro, las estructuras especiales y los juegos con el lector… La verdad es que estoy encantado con la acogida que está teniendo. Así como sé que Infelices, por sus características, no era una novela para todos los lectores, creo que Agnes le gustará a lectores de todo tipo de novelas.

Javier Peña

Para terminar, me gustaría agradecer a Javier Peña que se haya animado a pasarse por el blog a hablarnos de su novela y de su vida como escritor. Y ya sabes, si te gusta la novela negra y estás abierto a leer algo diferente y con sorpresa, te animo a que leas Agnes. Además, tiene una portada preciosa que solo entenderás al final. ¿Le das una oportunidad?

2 comentarios en “Agnes, de Javier Peña”

    1. Es la segunda novela del autor, si la lees y te gusta el año pasado publicó Infelices, es una historia diferente con un punto que no estoy acostumbrada a ver, me encantó. Biquiños!

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