Cómo crear un buen antagonista

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Como sabes, el pasado 24 de abril asistí a la FLO 2021 (Feria del Libro Online), organizada por María Leiva y Marta Sebastián. Junto con otros escritores estuvimos debatiendo sobre qué es necesario para crear un buen antagonista.

Era la primera vez que salía en Youtube, y la primera vez que participaba en una mesa redonda. Al principio estaba muy nerviosa, pero gracias a los compañeros todo fue sobre ruedas. Hablamos tanto que, finalmente, no pude contar ni la mitad de lo que llevaba preparado. Y eso está muy bien, porque lo cierto es que se dijeron cosas muy interesantes.

Pero para no dejarte con la duda, hoy vengo a contarte todo lo que me faltó por explicar el otro día. Así que si quieres saber cómo crear un buen protagonista, pasa, toma asiento, y pongámonos a ello.

Antagonista y villano no son lo mismo

En primer lugar, tenemos que diferenciar entre antagonista y villano. No siempre son lo mismo, y esto depende del punto de vista desde el que esté contada la historia.

Si nuestro protagonista es el bueno, el antagonista será el malo. Pero si el protagonista es el malo, entonces el antagonista es el bueno. Como ejemplo de ello tenemos las siguientes novelas:

  • La melodía de las balas, de Rubén Sánchez: el protagonista es un asesino (esta novela se pasará muy pronto por el blog).
  • Algún pecado raro, de Jesús Carnerero (el protagonista es un francotirador).
  • En el punto de mira y Sangre en las manos, ambas de Arantxa Rufo (el francotirador también es el personaje principal).

Un buen antagonista tiene que ser el contrapeso del protagonista

Debe poner trabas a los objetivos que éste tenga en la novela. Pero no solo eso, tendrá que ir un poco más allá y debe tener sus propios objetivos. No me basta con que el antagonista le ponga la zancadilla al protagonista. El antagonista debe tener unos objetivos propios, una vida, historia, pasado y deseos suyos y solo suyos. Por ende, el protagonista debe ser, en definitiva, su antagonista.

Los malos sin más ya han pasado de moda

Para crear un buen antagonista debemos ser conscientes de que el antagonista también debe tener su círculo propio, gente que le dé alas. Si el protagonista es apoyado por todos y todo el mundo le da la razón, ¿qué merito tiene la historia? Lo que va a mover un buen libro es la evolución de la trama y de sus personajes. Si todo está claro desde el principio el lector no tendrá interés en saber qué pasa porque se imaginará perfectamente el final.

El antagonista no siempre tiene por qué estar claro

En algunos libros no está claro quién es el contrapunto del personaje principal, y eso puede despistar al lector, o puede hacer que el lector desconfíe de todos (si el antagonista es el clásico de la novela negra: el asesino).

El ejemplo más claro de ello lo encuentro en esos country noir ambientados en lo rural donde es el pueblo al completo el que pone las trabas al protagonista, convirtiéndose en un antagonista de conjunto.

Ejemplos de ello son:

Aún así, debería haber alguien que ponga trabas al protagonista de alguna forma. Por ejemplo en La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker (pronto te traeré al blog un par de artículos sobre novela y autor) no está claro quién ha matado a Nolla Kellergan.

Tenemos a Marcus Goldman, que investiga el caso, y se podría decir que es el propio pueblo el que le pone trabas a su intención de demostrar que su gran amigo el famoso escritor Harry Quebert es inocente. Sin embargo, no hay un antagonista como tal.

El antagonista no tiene por qué ser uno solo

Pero sí es cierto que si uno de los antagonistas es el principal y está más marcado, eso hará que lector esté bien situado y centrado en la historia y que no le surjan dudas acerca de la misma.

Tipos de antagonistas

Antagonista asesino

El antagonista es el bueno

El protagonista es el bueno y el antagonista es alguien que también debería serlo

Protagonista y antagonista son malos

  • Un fuego azul, de Pedro Feijoo
  • Matar a papá, de Carina Bergfeldt.

El antagonista es la víctima

Antagonista y protagonista son la misma persona

  • El asesino hipocondríaco, de Juan Jacinto Muñoz Rengel

Los antagonistas más clásicos

En Una mentira letal y Una apuesta Mortal, de Pablo Poveda, tenemos una historia clásica. El protagonista es un expolicía reconvertido a detective y el antagonista puede decirse que es el policía inepto que se ha quedado en su puesto. Aunque al final no resulta ser ni tan inepto ni tan malo, y eso es lo que lo hace actual y especial.

Hay en novelas negras en que ni víctima ni verdugo son los protagonistas. Por ejemplo en A sangre fría, de Truman Capote, donde el periodista que cubre el caso, o incluso el policía que realiza la investigación, son los que llevan el peso de la historia.

Antagonistas en las sagas

El tipo de antagonistas puede ser siempre el mismo o ir cambiando. Por ejemplo, en la trilogía de Blas Ruiz Grau o en la saga de El guardián de las flores, de Rober H.L. Cagiao el antagonista siempre es el mismo. Pero en la saga de El cabo Holmes, de Carlos Laredo y en la de Las cosas y casos de la señora Starling, de Ana Bolox, cambia en cada novela y siempre es un malo clásico.

En definitiva, ¿qué se necesita para crear un buen antagonista?

  • Tener claro que el antagonista no siempre es el malo.
  • Que no sea malo porque sí.
  • Que tenga un pasado y unas motivaciones propias.
  • Que haga avanzar la trama y ponga trabas al protagonista.
  • Que esté claro para ayudar a situarse al lector, o que suscrite dudas si estamos ante un antagonista de conjunto.
  • Que innove (el discurso final y porque sí de los malos ya está muy visto). A no ser que quieras hacer algo muy clásico y pulp (y, aún así, algo de novedad debería tener).

¿Se te ocurre algo más que sea necesario para crear un buen antagonista? Estaré encantada de que me lo cuentes en los comentarios. Y, mientras te lo piensas, te recuerdo que me presento al Premio Literario Amazon con La madre de todas las ciencias. Si te animas a darle una oportunidad me harías muy feliz. Y si la lees y me dejas una reseña, ya tendría que ponerme a dar saltitos. Para ir abriendo boca, puedes leer el primer capítulo completo y de manera gratuita aquí.


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