Corrección de una novela: ¿cómo es el proceso?

correccion de una novela - goma de borrar

Hace un par de semanas te contaba que autopublicar una novela y no morir en el intento era posible. Ya que te hablé de cómo se gestó la portada de La madre de todas las ciencias, me gustaría hablarte también de otros dos aspectos desconocidos, pero muy necesarios: la corrección de una novela y la maquetación. Hoy voy a empezar por el primero de ellos.

Contar con un buen profesional

Nunca me cansaré de decir que incluso los correctores que se dedican a escribir solicitan la corrección de su obra a alguien externo, por eso considero la corrección de una novela tan importante. Yo tengo la suerte de que una gran amiga se dedica a esto, así que no tuve mucha duda a la hora de elegir. Pero entiendo que alguien que escribe una novela por primera vez quizá no sepa por dónde empezar.

Para elegir a esa persona que corrija tu novela debes investigar. Muchos de estos profesionales tienen una página web, perfiles sociales, y ahí podrás ver si te gusta su estilo. Por ejemplo, mi correctora, Esther Magar, ofrece trucos de corrección en su cuenta de Twitter y en la de Instagram, y tiene un blog con artículos más extensos donde aprender un montón. Sin ir más lejos, cuando termino una novela y, tras dejarla reposar unos meses, decido releerla para meterle mano (porque el autor debe pulirla lo máximo posible antes de enviarla a ningún sitio) siempre leo este artículo sobre las rayas de diálogo.

¿Cuánto cobra un corrector?

Que no te dé miedo pedir un presupuesto, el escritor debe saber cuánto va a tener que pagar y si puede afrontarlo. Aunque, como bien dice Esther Magar en este artículo donde te da las claves para reconocer a un buen corrector, un profesional de este ámbito debería tener sus tarifas accesibles en la web. Es cierto que esos precios pueden variar en función de lo que necesite el escritor, pero por lo menos sabrás de dónde partir y a qué atenerte.

Prueba de corrección de una novela

Un buen corrector te ofrecerá unas páginas de prueba corregidas para que veas cómo trabaja y valores si se adapta a lo que andabas buscando. Esto es importantísimo, porque si contratas una corrección a ciegas, cuando la veas completa puede que no tenga la calidad que esperabas.

Con la corrección de una novela, ¿el texto deja de ser mío?

Este es uno de los miedos más grandes de los autores noveles, pero nada más lejos de la realidad. Un corrector no reescribe tu texto ni modifica tu estilo personal como escritor. El corrector te indica las cosas que están mal, te explica por qué y, en algunos casos, puede ofrecerte alternativas para que las valores y, sobre todo, para que veas la diferencia entre lo que es correcto y lo que no. Pero el escritor tiene siempre la última palabra.

¿Cómo fue la corrección de La madre de todas las ciencias?

Yo ya había publicado Detrás de la pistola, así que sabía a lo que me enfrentaba. Cuando abrí el archivo con la corrección, lo miré por encima y lo primero que dije fue: «Bien, hay algún párrafo que no tiene anotaciones, eso es genial».

Luego me agobié un poco, porque parecía que me quedaba un trabajo ingente, me entró el síndrome del impostor y pensé que no iba a terminar jamás.

Así que decidí aplicar el método de Jack, el destripador: ir por partes. Y, al día siguiente, cogí ese mismo archivo e hice el primer capítulo. Decidí afrontar solo los cambios sencillos, aquellos que entendí a la perfección sin darles más vueltas. Algunas correcciones eran muy obvias, no era que yo no supiera hacerlo bien, simplemente se trataba que tras leer mi novela una y otra vez se hace muy difícil ver los errores propios.

Cuando terminé esa primera vuelta, me metí con las correcciones más complicadas, que eran, sobre todo, las que necesitaban de reescritura por mi parte. Me quedaron todavía algunas cosas que me costaban bastante, así que volví a revisarlas en una tercera vuelta.

Tuve que pedir ayuda adicional a mi correctora para entender algunas cosas que no veía claras ni con las explicaciones que ella me había dejado anotadas en los comentarios. Pero, al final, todo quedó perfecto, que es de lo que se trata.

El debate interminable sobre contratar o no a un corrector

Para todo el trabajo que hace un buen corrector, lo que cobra me parece poco. Pero asumir ese coste puede ser difícil para un autor que empieza, sobre todo si tenemos en cuenta que muchos no nos dedicamos profesionalmente a esto y que el dinero que podemos invertir en nuestra novela no es mucho.

Muchos autores noveles publican una novela que no cuenta con una corrección profesional. Lo hacen lo mejor que pueden con lo que tienen: revisan su texto mil veces, intentan aprender corrección por su cuenta, echan mano de lectores beta. Y está bien, pero lo que no podemos es engañarnos. Una novela corregida por un profesional siempre será mejor que una en la que un corrector no haya metido mano.

Así que siempre que podamos hacer el esfuerzo de contratar un buen corrector, debemos hacerlo. Porque solo cuando vemos nuestro texto bien corregido, nos damos cuenta de lo mucho que aporta una buena corrección de una novela.


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6 comentarios en “Corrección de una novela: ¿cómo es el proceso?”

    1. Cristina Grela

      Ahí le has dado, Margari, porque una novela sin corrector, por muy publicada que esté, es una novela a medias. Biquiños!

  1. Mola conocer esos aspectos que intervienen en la creación de una novela que, los que estamos a este lado del tablero es lo único que vemos: una novela que nos gusta más o menos (resumiendo, mucho).

    Sin embargo, el partir con una novela sin errores gramaticales, ortográficos, sin incoherencias y sin errores de maquetación final, pues ya te posicionan en un lugar ventajoso en esa parrilla de salida a la hora de que tu novela llegue al lector. A nosotros.

    Muchas gracias por compartir y dar a conocer también algunos perfiles y blogs sobre los que curiosear.

    Thx
    @mywillem

    1. Cristina Grela

      Para mí es todo tan normal, es decir, estoy tan acostumbrada a moverme entre estas cosas, que muchas veces pienso que esto está más que sabido y no le va a interesar a nadie. Así que me alegra que aún haya quien, como tú, disfrute de estas curiosidades. Biquiños!

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