¿Debemos ser objetivos cuando escribimos?

¿Debemos ser objetivos cuando escribimos?

Buena, pregunta, ¿verdad? Y seguro que te ha venido una respuesta a la cabeza de manera automática. La primera vez que me pregunté si debemos ser objetivos cuando escribimos mi acto reflejo fue contestar: «Sí, por supuesto que debemos ser objetivos al escribir». Pero si pensamos un poco más nos daremos cuenta de que, como con todo lo importante, la respuesta no es tan simple.

Lo primero que deberíamos preguntarnos es si la objetividad existe. Podemos establecer métodos en muchas áreas de nuestra vida para intentar ser lo más objetivos posibles. Pero, no nos engañemos, la objetividad en estado puro es una utopía.

Muchas veces es necesaria, como para ese profesor que corrige exámenes, para el periodista que cuenta una noticia, para el técnico de selección que tiene que contratar nuevo personal… Y, como he dicho, podemos intentar acercarnos a la objetividad, pero al final es imposible que en nuestras decisiones no interfiera un pequeño componente personal.

Si un profesor tiene un examen de 4,8 de un alumno al que le cuesta aprender, ¿qué le cuesta darle ese 0,2 por el esfuerzo y hacer que no se desanime? Un periodista que ha vivido determinadas situaciones en su vida, ¿no intentará dar a conocer ese tipo de noticias en detrimento de otras que, quizá, estén más de actualidad? Y cuando un técnico de selección tiene dos currículums muy parecidos, ¿qué le impide decantarse por el candidato que le ha dado mejores vibraciones en la entrevista?

Cada uno que trate de justificarse como pueda, pero lo cierto es que nadie es cien por cien objetivo. Y cuando escribimos, cuando leemos, tampoco. Como escritores podemos pensar que intentamos plasmar el mundo. Pero lo cierto es que hablamos del mundo como nosotros lo percibimos, o al menos en una parte muy importante.

Y, como lectores, podemos pensar que solo leemos lo que tenemos delante de nuestros ojos. Pero en realidad puede que el escritor haya querido contar una historia y que nosotros acabemos interpretando todo de una forma distinta. Nuestras experiencias vividas nos condicionan.

¿Debemos ser objetivos cuando escribimos? No, no debemos. Es más, deberíamos intentar ser lo más subjetivos posibles. Porque puede contarse la misma historia una y otra vez a lo largo de los años, pero lo que la hará única, diferente e irrepetible será la manera en la contemos, y eso no se consigue con objetividad.

¿Debe un escritor ser objetivo cuando crea una historia? Y tú, como lector, ¿eres objetivo cuando tienes en tus manos un libro? Me encantaría saber qué opinas, ¿me dejas un comentario?

14 comentarios

  1. La objetividad es algo prácticamente imposible de conseguir y, aun cuando se consiguiera relatar un hecho tal y como sucedió, sin visos de ningún tipo de opinión, quien lo lea siempre lo va a pasar por su propio prisma. De todas formas, creo que hay que buscar más objetividad en el periodismo, por ejemplo, y menos en la ficción. Besotes!!!

  2. Es imposible ser totalmente objetivo. Siempre hay algo de ti, en lo que escribes, en lo que lees. Vemos una cosa y no todo el mundo la ve de la misma manera. Aunque como dice Mi Álter Ego, en el periodismo sí debería existir mayor objetividad. O al menos, que no se vean tan claro los colores de cada uno…
    Besotes!!!

  3. Qué curioso, mi respuesta automática ha sido que no. Como bien dices al final, lo bonito en la literatura es la manera en la que contamos una historia, mostrar nuestra subjetividad tanto a la hora de elegir un tema como de enfocarlo.

    Besos.

  4. En líneas generales no somosobjetivos con nada en la vida, en ciertas situaciones podemos acercarnos debido al entorno o cualquier otra circunstancia.
    No soy escritora, pero sí lectora, y voraz de hecho, y mi experiencia me dice que no soy objetiva porque pienso que el autor de ese libro tampoco lo fue al redactarlo.
    Un beso.

  5. Mi respuesta automática también ha sido "no". La subjetividad es lo único que podemos aportar, pretender a estas alturas contar una historia nueva es un absurdo y es sólo nuestra perspectiva personal lo que hace distinta a otra historia más hecha con los mismos elementos que todas las demás.

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