El poder de una buena historia

el poder de una buena historia - cartas y piano

Últimamente se me ha dado por ver vídeos de magos del Got Talent inglés. Me digo a mí misma que es una buena forma de aprender el idioma y, aunque lo es, todos sabemos que a eso se le llama procrastinar. Sin embargo, si algo he aprendido de esos vídeos es el poder que tiene una buena historia.

El truco de un buen mago está en hacer las cosas muy rápido, pero también le debe mucho al arte de la distracción. Los que más me gustan son esos que cuentan una historia interesante desde el principio y te van envolviendo en ella. Quieres saber el final, estás intrigada hasta el punto de que te has olvidado del truco de magia. Tu atención está focalizada en querer conocer cómo termina. Por eso cuando el mago completa, por fin, su truco eres incapaz de averiguar cómo lo ha hecho. Y, además de la sorpresa, te llevas como premio el cuento aprendido.

Todo eso que hace el mago es algo que me gusta poner en práctica en mis historias. Me centro en los personajes, en cómo son y en sus motivaciones. La gente acaba prestando atención a eso también y, en muchas ocasiones, les ocurre como a mí; se abstraen del misterio principal hasta que aparece de repente ante sus ojos.

Por eso cuando escribo no me preocupa dejar demasiadas pistas sobre el culpable, porque sé que el lector se fijará en otras cosas más importantes. También porque, como lectora, no me gusta jugar con las manos atadas, y yo soy mucho de refranes y, en especial, de ese que dice «no hagas a los demás…».

Probablemente hoy no tenga un buen día, ni siquiera he tenido una buena semana. Pero sé que si en algún momento necesito una tabla de salvación, solo tengo que agarrarme a una buena historia.

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