Escribir todos los días: ¿mito o realidad?

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Está muy extendida la creencia de que un escritor debe escribir todos los días. Supongo que podemos dar esta afirmación por cierta si eres escritor profesional, y con esto no me refiero a otra cosa más que al que vive de escribir y paga las facturas con sus textos. Es como si yo quiero conservar mi trabajo, más me vale acudir cada día a mi puesto. Pero también es cierto que no todos los días contabilizo cosas y no por eso dejo ser contable.

Hace tiempo leí sobre este tema en la web de Isaac Belmar e incluso él, defensor a ultranza del hábito de escribir, cede en esta cuestión y dice que quizá no sea totalmente posible. Me encanta la frase que saqué de su post y que os dejo a continuación.

Si escribir cada día se basara en crear algo nuevo, la literatura estaría compuesta de un montón de borradores de mierda y no habría ninguna obra maestra.

Isaac Belmar – Escribir todos los días

Sí es cierto que en ese artículo (que te animo a que leas, porque dice muchas cosas buenas) lo que me transmitió es que todos los días debes estar vinculado a las letras; es decir, que deberíamos sacar un tiempo para sentarnos en el escritorio, mirar el folio y hacer algo, lo que sea que debamos hacer ese día, ya sea un borrador esquema de la trama, corregir algo que tengamos pendiente de revisión o, por supuesto, simple y llanamente, escribir.

Procrastinar

Pero los escritores somos muy dados a procrastinar para no enfrentarnos a la hoja en blanco y enseguida se nos da por meternos a redes sociales, por ejemplo, y fingir que esa es la parte más importante e inaplazable de nuestro trabajo. Y quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.

A veces nos alejamos de lo importante, pero otras veces simplemente la vida nos atropella. Una de las formas de que esto no ocurra es levantarse antes por las mañanas y dedicar los primeros momentos del día a escribir. Es un consejo que está muy bien, pero lo cierto es que no a todos nos funcionan las mismas cosas.

Y yo, ¿soy capaz de escribir todos los días?

En mi caso, escribir por la mañana no me gusta. Me cuesta muchísimo levantarme de la cama, y no porque haya dormido poco, simplemente, nunca me apetece salir de entre las mantas. También me cuesta arrancar porque soy incapaz de desayunar nada más empezar el día. Yo soy como un niño de dos años en el primer día de cole: necesito un breve periodo de adaptación.

Trabajo hasta las tres, y un par de tardes a la semana. Y soy una persona que vivo de manera independiente, así que tengo que hacer esas tareas tediosas de la vida adulta, como ir al súper o cocinar. Entre las nueve y las diez de la noche siempre paro de hacer todo, así que ceno y me pongo una serie hasta las doce, hora en la que levanto el culo del sofá, me cepillo los dientes y me voy a dormir. Esa parte de mi rutina es inamovible porque si no me costaría todavía más levantarme por la mañana. Pero lo que pasa entre que salgo de la cama y entro en ella de nuevo no siempre está bajo mi control.

Eso sí, aunque un día se me descalabre, en toda la semana siempre tengo un momento para leer (normalmente los sábados y domingos) y para escribir, al menos este post de los jueves (aunque tenga que hacerlo el mismo jueves por la mañana, como hoy, y salga un pelín más tarde de su hora habitual).

Escribir todos los días textos de ficción

Como habrás podido intuir en el párrafo anterior, no, no escribo todos los días. Mi forma de ser no me lo permite. Para que te hagas una idea, en julio terminé de escribir mi tercera novela. Escribí todos los días gracias al Crimnowrimo que organizó Izaskun Albéniz. Estuve hasta septiembre sin volver a juntar una sola letra porque necesitaba madurar esa historia en mi cabeza. Tras un mes completo de asueto cogí la historia con fuerza, la reescribí y se la envié al primer lector beta. A la espera de sus impresiones estoy descansando de nuevo.

Supongo que podría ponerme a escribir otra cosa, pero es muy difícil para mí empezar con algo nuevo cuando todavía estoy rumiando una historia. Como pretendo publicarla el año que viene, al menos ya he aprendido algo, y es a no tardar cinco años en publicar una novela. Pero gracias al blog mantengo el hábito de escribir todas las semanas.

En conclusión

Cada escritor debe encontrar su propia rutina, una que le funcione. Leer las de los demás está muy bien para tomar ideas, pero al final es uno mismo el que debe decidir si escribir cada día es lo que le funciona o tiene que probar cosas nuevas. ¿Pensabas que un escritor aprovechaba cada segundo libre para darle a la tecla? Hasta que me vi envuelta en este lío, yo sí. De lo que sí doy fe es de que un escritor piensa a cada momento en sus historias y en escribir.

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