La censura al escritor

la censura al escritor

Cuando escribí «Detrás de la pistola», más de un lector me dijo que mi personaje principal hablaba de una manera muy repipi y que debería cambiarlo. Ese es el primer ejemplo de la censura al escritor de la que voy a hablarte hoy.

Pilar era repipi, cierto; también era ingenua, bastante voluble y, a veces, un poco insoportable. Partir de ahí era la única manera de mostrar la evolución de ese personaje. El camino que recorre mi protagonista es el 80% de la novela. Es lo que hace que esa historia sea especial y lo que me permitió hablar del tema que quería hablar y que, como en toda novela que intente hacer algo bueno, no es el que se ve a simple vista.

La mayor parte de esos lectores cuando llegaron al final me dijeron: «Ah, ahora lo entiendo». ¿Qué habría pasado si les hubiera hecho caso? Que la novela no sería lo que es; sería algo mucho peor, te lo aseguro.

Muchos otros me dijeron que cambiase a la protagonista porque era yo, y era muy simplón escribir de uno mismo. Con esa frase me demostraron dos cosas: que no me conocen (porque Pilar y yo no tenemos absolutamente nada en común) y que no entienden mucho de escritura (porque escribir sobre uno mismo es, al menos para mí, una de las cosas más difíciles que tendría que hacer como escritora).

Cuando alguien se queja de cómo un autor trata a sus personajes o conduce su historia, siempre me viene a la mente Juego de Tronos. Todo el mundo lamentó la muerte de Edd Stark en la primera temporada, pero sin ella, la historia de engaños, maldad y venganza no habría tenido lugar. Y esa fue la trama que nos enganchó, ¿no?

La censura al escritor bloguero

Pero no te creas que la censura al escritor se produce solo cuando se trata de libros. Cada día la veo más a menudo en los blogs, esas herramientas que mucha gente usa para escribir su opinión personal. La filosofía de vida de alguna gente es: «Yo respeto tu libertad, a no ser que vaya en contra de lo que yo piense, entonces no.»

Cuando hablo de la censura al escritor no hablo de que no debamos alzar nuestra voz contra textos que vayan contra los derechos fundamentales; textos que ataquen a alguien por su raza, religión o sexo, por ejemplo. Respetar ese tipo de opiniones es perder el respeto a uno mismo.

Pero la cosa es diferente si yo estoy escribiendo sobre una sociedad en la que hay gente machista, por ejemplo. Eso existe, ¿por qué acallarlo?, ¿por qué no darle voz? La protagonista de mi primera novela, al principio, es una persona de esas que cree que la mujer debe casarse y que la opinión de un hombre siempre vale más.

Los que creyeron que yo era una mujer machista tenían una visión simplona y equivocada de mí. Yo no estaba hablando de mí, estaba hablando de algo que existe y por eso me apeteció representarlo.

Y, cuando en este blog hablo de algo que sí me ha ocurrido a mí en una situación determinada, no estoy invalidando las opiniones de gente que haya vivido otra cosa en la misma situación. Solo estoy dando mi opinión, nada más. Bienvenido aquel que quiera pasarse por aquí y ofrecerme su punto de vista. Aquí hemos venido a aprender.

Cuando de la censura al escritor se pasa al ataque

A veces ocurre. Una persona que no está de acuerdo con otra empieza a atacarla, intentando que otros se posicionen también en su contra. La frase de «el fin justifica los medios» no suele gustarme, y si escoges ese sendero has pedido la razón (si es que alguna vez la has tenido).

He visto tales campañas de acoso (que, por si esa gente no lo sabe, es delito) que algunos blogueros han borrado las entradas atacadas porque prefieren tener paz a tener razón. Yo soy así, soy poco combativa y siempre prefiero la tranquilidad; así que los entiendo. Pero en algún momento hay que decir basta.

Hoguera de libros

En una ocasión abrí un debate en Twitter y pregunté a mis seguidores cuáles eran esos libros que menos les habían gustado y que, si por ellos fuera, mandarían directamente a la hoguera. Para ello usé el hastag hogueradelibros.

Podría hablar de los libros cuquis que leo y que me encantan, pero eso ya lo hago todos los días. En ese momento me apetecía hacer algo distinto, con una base importante de sarcasmo. La mayoría de las personas lo entendieron y dejaron sus comentarios.

¿Sabes qué hago cuando un libro no me gusta? Lo regalo. Porque estoy segura de que todas las historias tienen un lector esperándolas. Así que imagínate mi sorpresa cuando algunas personas me acusaron de incitar al odio y a la quema de libros.

La autocensura como respuesta a la censura al escritor

Muchas veces declinamos hablar de ciertos temas tratando de evitar el conflicto. Si esa es tu forma de ser, la respeto. Pero si encuentras algo que te apasiona, por favor, habla de ello con pasión, no ignores lo que tú piensas para estar de acuerdo con todo el mundo porque, entonces, no estarás de acuerdo con nadie.

Hoy quiero terminar esta entrada con mi anuncio preferido en el mundo mundial, un anuncio que, por desgracia, últimamente representa a nuestra sociedad. Si no lo has visto, te animo a que lo hagas:

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-Venía a comprar un chiste.

-¿Es para una ocasión especial?

-Hombre, hacer un chiste no es algo que uno pueda permitirse todos los días.

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Bueno, un 5% de aceptación. Ya sé que no parece mucho, pero tal y como están las cosas, le digo yo que es un datazo.

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2 comentarios en “La censura al escritor”

  1. Y los que escriben novelas negras o novelas desde el punto del vista del criminal… ¿son criminales? Si tocamos ciertos temas, siempre pensamos que es el punto del vista del autor, pero en otros no. Y nos cuesta pensar que sólo se está limitando a reflejar una realidad que nos rodea continuamente y no dando una opinión.
    Y si de algo me he dado cuenta en las redes sociales es que la ironía y el doble sentido no se capta. Se lo toman todo al pie de la letra. No sé si es por no usar la cabeza o porque simplemente gusta la polémica. O por las dos cosas. Que viendo el comportamiento de algunas personas en esta situación que estamos viviendo, no puedo dejar de preguntarme como el ser humano está durando tantos años.
    Y soy de las que intentan evitar el conflicto en las redes sociales. Salvo que me toquen mucho la moral, por no decir otras cosas, intento huir de esa gente que solo vive de crear polémicas tras polémicas.
    Besotes!!!

    1. Cristina Grela

      Totalmente de acuerdo. ¿Que después llega una escritora que mata a su marido igual que en su novela? Pero es solo la excepción que confirma la regla, que gente loca hay en todas partes. Así que sí, a ver si dejamos de censurar, de no captar la ironía y de tomarnos todo como si todas las guerras fueran en contra de uno mismo. Biquiños!

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