La injusticia en una novela

La injusticia en una novela

La vida real no siempre es justa, pero ¿debe haber injusticia en las novelas? Considero que depende del género. En ocasiones lees libros que están escritos para que todo se solucione, para que los problemas acaben bien y para que los protagonistas coman perdices. Yo leo libros así. A veces es gratificante que la literatura te transporte a un mundo donde todos terminan siendo felices. Un lugar donde poder recrearte con la energía positiva que se desprende de la historia para así desasirte de la negativa que puede estar impregnando tu vida en un momento determinado. Son libros que me encantan y que son muy necesarios, leer continuamente historias intensas y agobiantes puede llegar a ser agotador.

Hay otros libros donde no todo se soluciona, donde la injusticia está más patente porque pretenden contar algo irreal que refleje una realidad. Y aquí es a dónde he ido a parar gracias a la novela que terminé la semana pasada: El caso de la mano perdida, de Fernando Roye, publicada por Sinerrata, una de mis editoriales de cabecera. En esta novela el autor nos traslada a la España de la posguerra. Una España llena de injusticia que podemos ver a través de los guardia civiles del pueblo de Santa Honorata. No sé cómo os imagináis a los integrantes del cuerpo en ese momento histórico. Pero sus personalidades no vienen delimitadas por su profesión, o no completamente, pues son gente con sus luces y sus sombras.

Novela de Fernando Roye

Dos de los guardias se encuentran en el bosque con una mano amputada y el Sargento Carmelo Domínguez (al que llaman el Sargento hechizado debido a una anomalía genética en sus ojos y a su particular forma de proceder y pensar), se afana en encontrar el cadáver para intentar resolver un posible crimen.

La historia de la mano engancha y el propio Carmelo también, pero para mí no es lo mejor de la novela: la fiel reproducción de la España de la época y la maravillosa construcción de los personajes consiguen atraparte atrapado en un momento y en un lugar que no siempre son justos, pero es que en posguerra ¿algo lo era?

El caso de la mano perdida es una novela que me ha gustado e incomodado a partes iguales, y es precisamente por eso por lo que la recomiendo.

Y vosotros ¿qué preferís? ¿Novelas que os alegren el día o que os incomoden? ¿O, como en mi caso, ir alternando ambos tipos? Me encantará que me dejéis vuestra opinión en los comentarios.

8 comentarios

  1. Me gusta muchísimo Fernando Roye, es un escritor de un ingenio, un sentido del humor y una inteligencia que dejan pasmado. Tuve la suerte de conocerle en la presentación de "El caso de la mano perdida" y desde entonces no me pierdo al sargento Carmelo por nada del mundo. Sabía que te gustaría… pese a la injusticia 😉
    Bss

  2. No he leído nada de este autor, y esta parece una buena novela para empezar a conocerlo. Gracias por esta entrada.

    Constestando a tu pregunta, a mí me gusta leer libros que tengan diferentes finales, no los voy alternando con un orden, pero es cierto que cuando se ha dado el caso de leer varios seguidos que acaban mal, por así decirlo, he intentado que el siguiente termine de otra manera.
    Besos.

Responder a Macondo Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.