La mujer escritora en la novela negra

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Cuando era pequeña, todos los domingos íbamos a comer a casa de mis abuelos. A la hora de recoger mi madre fregaba los platos, mi tía los secaba, yo barría el suelo y mi primo lo fregaba. Nunca me he planteado qué puedes o debes hacer según seas hombre o mujer porque esa diferenciación nunca ha existido en mi vida. Me educaron en la igualdad, igual que a mi primo. Es por eso que, a la hora de leer, nunca me he parado a pensar si la novela está escrita por un hombre o una mujer. Pero desde hace un par de años he estado dándole vueltas a cuál es el papel de la mujer escritora en la novela negra debido a una serie de acontecimientos que voy a contarte a continuación.

Un poco de historia

Mujeres y hombres no hemos tenido siempre los mismos derechos en la sociedad. Durante muchos años las mujeres no podían ejercer determinadas profesiones, no disponían de métodos anticonceptivos o no podían trabajar sin el permiso de su marido.

Por poner un par de ejemplos más, en España las mujeres no pudieron ejercer su derecho al voto en unas elecciones generales hasta 1933; y hasta 1978 las mujeres y los hombres no eran considerados iguales por la ley.

En la actualidad todavía existen desigualdades. Si tengo que poner un ejemplo manido, te diré que el hombre tiene preferencia para reinar ante una mujer. Evidentemente hay muchos otros, pero cada vez menos, porque hombres y mujeres somos cada vez más conscientes de que las desigualdades por razón de género deben desaparecer.

Lo que quería decir es que yo, en mi día a día, he tenido la suerte de no sufrir esas desigualdades. Tengo una familia donde mujer y hombre tienen su sitio por igual. Aunque en entrevistas de trabajo me han hecho preguntas que no le habrían planteado a un hombre; no ha sido el caso de las empresas en las que sí he elegido estar. No me he sentido discriminada por mis jefes, compañeros de trabajo, amigos, familia o pareja.

La situación de la mujer escritora en la novela negra

No me he dirigido jamás a nadie pensando primero si tenía ante mí a un hombre o a una mujer. Por eso me sorprendió ver en las redes sociales opiniones de lectores y escritores que sienten que la mujer escritora en la novela negra (y en la literatura en general) está en un segundo plano.

Un lobo o un ingenuo. Para David, el ser humano era, sobre todo, una enorme incógnita.

Susana Rodríguez – Sin retorno

A finales de 2017 leí un tweet de Editorial Cerbero donde nos hablaban a gente como yo, que decíamos que leíamos sin fijarnos en quién firma una obra. Nos preguntaban si eso era verdad, si era cierto que teníamos igualdad de posibilidades de escoger, si se publicaban los mismos libros de escritores que de escritoras y si se les daba la misma publicidad.

Por lo que dijeron, la escritora Iria G. Parente entró en una librería y se puso a contar libros por género, y en todos ellos había a la venta más libros escritos por hombres que por mujeres. Fue en ese momento cuando decidí empezar a usar de verdad la cuenta que me había creado en Goodreads en enero de ese mismo año, para registrar absolutamente todo lo que leyese.

Y, a base de fijarme, me di cuenta de que, hasta ese momento, solo el 32% de los libros noir que leía estaban escritos por mujeres. ¿Por qué? Lo que yo percibí en aquel momento era que llegaba a mí más información sobre escritores que sobre escritoras; me refiero a la publicidad y a las redes sociales, que es donde yo me muevo.

Me siento imbécil. Voy a morir sintiéndome una estúpida. Creo que no hay nada peor que eso. Morir por una estupidez.

Susana Rodríguez – Una bala con mi nombre

Desde que fui consciente de este detalle, decidí que por cada escritor nuevo que conociese gracias a las redes, intentaría conocer también a una escritora. Fruto de este cambio he reducido la brecha que te comentaba antes, incrementando en diez puntos las lecturas de libros escritos por mujeres:

grafico la mujer escritora en la novela negra

Si reflexiono ahora sobre esto es porque el año pasado conocí a un escritor de novela negra que me encanta, Blas Ruiz Grau. Cuando compré Que nadie toque nada después de haber leído Asesinos en serio, me di cuenta de que ese sería el cuarto libro de este autor que leería. Por poner otros ejemplos, de Carlos Laredo he leído 7 novelas y de Ana Bolox he leído 9 libros. Otra vez, de los autores que sigo a conciencia solo el 37% son mujeres.

La escritora que inspiró esta entrada

¿Es que acaso no hay más mujeres que hayan escrito sagas a las que pueda engancharme? Me propuse añadir a mi lista al menos a una escritora de novela negra que haya escrito una saga. Fue entonces cuando encontré a Susana Rodríguez Lezaun.

Así que me metí de lleno en Una bala con mi nombre, y descubrí una novela negra que no necesita un cadáver para ser buena, apasionante y tener mucha intriga.

No pretendo dejar mi huella en la historia, prefiero que la vida me marque a mí.

Susana Rodríguez – Una bala con mi nombre

Me gustó tanto que decidí darle una oportunidad a su trilogía, y empecé por Sin retorno. Lo cierto es que no me arrepentí. Esta novela me recuerda a la primera temporada de la serie Fargo, de los hermanos Cohen. La belleza, la intriga, lo esencial de la novela negra está en lo cotidiano.

portada sin retorno susana rodriguez

Tenemos, por un lado, a Irene Ochoa, una mujer maltratada que no ve otra salida para escapar de su situación que matar a su marido. Y, aún por encima, no se le ocurre otra cosa que empezar una relación con el inspector del caso, arriesgándose a ser descubierta. Y por si esto fuera poco, también tendremos que adivinar quién es el culpable de varios asesinatos de peregrinos que han sucedido en Roncesvalles.

El crimen que pensabas que era la excusa para unir la trilogía es, en realidad, el alma de la historia. Y la autora nos lo cuela entre las páginas sin que nos demos cuenta. Sabes quién es el asesino, porque ella te va dejando las pistas, pero lo que importa es ahondar en el ser humano, su evolución y sus motivos.

Mi conclusión sobre el papel de la mujer escritora en la novela negra

Por eso he venido a hablar de estos libros incluso antes de terminar la trilogía, porque de verdad creo que merecen la pena. También creo que ya iba siendo hora de hablar del papel de la mujer escritora en la novela negra. Yo me resisto a creer que elijo mis lecturas según el género del autor, pero tengo que reconocer que es posible que lleguen a mis ojos más autores que autoras.

¿Con esto quiero decir que debo descartar a un escritor por ser hombre? Para nada. No creo que el género defina la valía de un autor. Solo digo que, ahora que soy consciente de que puede que las buenas escritoras pasen desapercibidas para mí, sea por el motivo que sea, debo esforzarme en no perdérmelas. Ignorar una buena novela es la pesadilla de todo lector.

Iniciativas en pro de la igualdad de los escritores

Creo que esta es una buena ocasión para hablar de algunas de las iniciativas que han surgido para fomentar la igualdad:

  • Leo autoras octubre: una iniciativa que comenzó dedicando el mes de octubre a leer a escritoras y que acabó quedándose. En su página hacen una recopilación de otras muchas iniciativas maravillosas con el mismo fin.
  • Un año de autoras, que pretende dar a conocer a una autora cada mes según género y a través de blogueras de nicho. Lo que estaba destinado a terminar el primer año, acabó quedándose en muchos blogs como, por ejemplo, en el de Esther Magar con autoras de realismo mágico.
  • Di algo bonito a una escritora, de Adella Brac, una iniciativa de esas que salen casi sin querer y que luego todo el mundo adora.

Una lucha por la igualdad no se gana sin las dos partes

Me parece maravilloso ver a un montón de mujeres luchando por el papel de las escritoras en la literatura, y me parece igual de genial cuando ves a hombres luchando por el mismo motivo. Para que existiera igualdad en casa de mis abuelos a la hora de recoger la mesa, yo tenía que ser consciente de que hombres y mujeres son iguales en derechos y obligaciones, pero mi primo también tenía que saberlo.

Así que gracias a todos los que intentáis hacerlo posible. Ojalá esta historia que os contaba al principio se repita, que haya lectores que no lean fijándose en el género del escritor, pero con una diferencia, que no se den de bruces con la realidad como me ocurrió a mí.

¿Crees que la mujer escritora en la novela negra está bien representada en las mesas de novedades? ¿Lees a más escritores, a más escritoras, o a ambos por igual? Me gustaría conocer tu opinión en los comentarios.


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4 comentarios en “La mujer escritora en la novela negra”

  1. Creo que leo más o menos por igual. Si te digo la verdad no me he parado a pensarlo hasta que he leído tu entrada. Y me he puesto a contar los autores que llevo leídos este año y ganan los hombres por dos. No me dejo llevar para elegir en si es hombre o mujer, la verdad. Que en el género negro la mujer haya encontrado más dificultades para encontrar un hueco creo que es innegable. Pero también creo que en los últimos años parece que está consiguiendo hacerse con ese hueco y hacerlo más grande. Y cada vez se ven más nombres de autoras en esta parte de las librerías.
    ¿Y sobre encontrar nombres masculinos en el género romántico? Quitas a los más famosos como Nicholas Sparks y poquito más y ya parece que no hay sitio para ellos. Al menos es la impresión que tengo.
    Besotes!!!

    1. Cristina Grela

      Hola, Margari:

      Lo del género romántico también lo pensé. Es algo de lo que no puedo opinar porque lo mío es la novela negra, y lo poco de romántica que leo lo hago porque conozco a las autoras y me encantan cómo escriben ellas, no por el género en sí (y sí, en este caso, son todas mujeres).

      Creo que acabaremos encontrando el equilibro, tengo fe en ello. Lo importante es intentarlo aunque sea poco a poco.

      Biquiños!

  2. Ey, ¡gracias por la mención! 🙂
    Curiosamente, yo leo a más autoras que autores porque en el género en el que me muevo, la fantasía juvenil, hay más representación femenina. (Creo que en este y en romántica son los únicos géneros en los que pasa).
    ¡Un abrazo!

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