10 mitos criminales que he venido a desmentir

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Cuando lees una novela, o ves una serie o una película llena de puro noir, puedes encontrarte con un montón de hechos y procedimientos que no se reproducen con exactitud para aportar más tensión y espectacularidad a la trama. Esto es lo que yo llamo mitos criminales y hoy he venido a desmentirte diez de ellos.

1.- ¿Quién accede primero a la escena del crimen?

Los primeros en acceder a la escena del crimen siempre son los de científica. Cuando llega el inspector del caso y pasea de un lado a otro maldiciendo a toda la familia del asesino porque se le ha adelantado de nuevo, no se están ciñendo a la realidad. Los inspectores necesitan permiso para adentrarse en la escena, y lo harán cuando los de científica tengan bien delimitada la zona y establecido un camino seguro por el que se pueda pasar sin contaminarla.

2.- ¿Cuánto dura la inspección del escenario del crimen?

Aunque en las novelas esto es lo que más rápido ventilan, lo cierto es que la inspección del escenario del crimen puede durar entre 8 y 10 horas. Sin duda, un trabajo muy minucioso que lleva su tiempo.

3.- ¿Es tan fácil encontrar pruebas?

Las escenas de un crimen suelen estar muy contaminadas. Encontrar pruebas no es tan fácil como nos quieren hacer creer; es más, es probable que una verdadera prueba pase desapercibida entre muchas otras.

En cuanto a las huellas, parece que casi cualquier cosa que encuentren va a servir, pero lo que más suele abundar son las huellas parciales, y éstas son muy difíciles de reproducir, casi imposibles de hacer coincidir con las de un sospechoso (y eso en el caso de que esté fichado). Parece que las huellas son algo definitivo y sencillo de hallar en una habitación, nada más lejos de la realidad.

Y es que, al final, casi todo el procedimiento policial se basa en la pericia de las personas que lo desempeñan.

Que nadie toque nada, de Blas Ruiz Grau.

4.- La bolsita de plástico para guardar muestras.

La imagen de un técnico guardando algo en una bolsa de plástico es algo que tenemos muy interiorizado, pero las muestras biológicas no se guardan en plástico, sino en cartón, para evitar que lleguen a pudrirse.

5.- Sangre roja en la escena del crimen.

¿Cuántas películas has visto con una habitación en la que se ha cometido un crimen llena de sangre de un rojo brillante? La sangre es roja justo en el momento en que sale del cuerpo, pero cuando lleva un rato fuera, la hemoglobina se oxida y se vuelve de color oscuro. En algunas ocasiones puede incluso volverse de color verde, aunque parezca increíble (usar un champú anticaspa o la toma de medicamentos que contengan sulfuro de selenio son algunas de las causas).

6.- La identificación del cadáver

No, la familia no va a pasar un mal rato a la morgue para ver un cadáver, ni se produce el tenso momento de levantamiento de la sábana. Este es uno de los mitos criminales más extendidos. La verdad es que para identificar el cadáver, en caso de que haya dudas, el reconocimiento se emplea como último recurso y se realiza mediante fotografías.

La víctima no eligió serlo. Otro lo hizo por ella y, al hacerlo, le causó un daño irreparable e injusto. Solo por eso ya merece todo nuestro respeto y consideración. Nuestra intervención en toda investigación debe centrarse en ella, mucho más que en la escena o en el desconocido autor.

Profiler: los secretos del análisis de conducta criminal, de Juan Enrique Soto Castro.

7.- El pañuelo en la nariz al entrar en la escena del crimen.

Cuando hay sangre o un cadáver en descomposición, entrar en esa habitación cerrada puede resultar duro. Pero para enfrentarse al olor no basta con poner la mano delante o taparse con un pañuelo sin más. Normalmente, las personas que deben entrar en una escena del crimen suelen ponerse encima del labio superior un ungüento que contiene eucalipto, alcanfor y mentol, y que les hará más llevadero permanecer dentro de esa habitación.

8.- Diferencia entre modus operandi, ritual, escenificación y sello personal.

En una historia criminal podemos encontrarnos con estos conceptos muy a menudo y es fácil confundirlos:

  • El modus operandi: es todo aquello que es necesario para cometer un delito con éxito. Por ejemplo: de qué manera el agresor se acerca a la víctima, las acciones propias del delito o el modo de escapar del lugar del crimen.
  • Ritual: lo que no es necesario para cometer el crimen, pero que el asesino realiza porque le produce placer.
  • Escenificación: es la menos frecuente y consiste en modificar la escena tras el crimen por diversos motivos, como puede ser confundir a la policía.
  • Sello personal: si juntamos el modus operandi, el ritual y la escenificación, lo que tenemos es el sello personal, que no es más que el conjunto de esas tres acciones.

9.- ¿Todo asesino es un psicópata?

La respuesta es no. De igual modo, no todo psicópata es un asesino. Una explicación muy esclarecedora nos la ofrece Blas Ruiz Grau en su libro Asesinos en serio:

Devaluamos el significado real de este concepto, que va mucho más allá de un acto aislado y que carece de todo lo que rodea esta definición. Ahora todo el que hace algo malo es un psicópata. Toda persona que le quita la vida a otra, un psicópata. Todo el que roba dinero, también lo es. Cuidado. Echemos el freno. Analicemos bien lo que significa este concepto y usémoslo solo cuando se requiera. Y, ojo, por desgracia, aun así, lo seguiremos haciendo mucho más de lo que nos gustaría a muchos.

Asesinos en serio, de Blas Ruiz Grau

10.- ¿Es cierto que algunos crímenes se resuelven gracias a la intuición?

¿Cuántos investigadores de novelas policiales tienen una intuición sorprendente? Pero, ¿la intuición existe? Pues así es. Un policía tiene una buena intuición cuando tiene mucha experiencia. Al haber visto muchos otros crímenes tiene una base para escoger un camino u otro a la hora de investigar o para adelantarse a ciertos sucesos, tal y como nos explica Juan Enrique Soto Castro en uno de sus libros:

La base de la intuición es la experiencia y esta nos permite avanzar y ser más observadores. Eso sí, también nos debe hacer más críticos, no más confiados.

Profiler: los secretos del análisis de conducta criminal, de Juan Enrique Soto Castro.

Para terminar, contarte que si he podido desmontar todos estos mitos criminales ha sido gracias a la lectura de manuales tan amenos como interesantes. Si te apetece profundizar más en el mundo policial y criminal, aquí tienes el listado y los enlaces donde podrás hacerte con ellos:

Si te apetece seguir desmontando mitos criminales, te animo a que te pases por el blog de Joel Rodríguez Alemán y descubras 5 curiosidades que ha aprendido al escribir novela negra.

Y si ya has tenido bastante con estos mitos criminales y lo que te apetece ahora es sumergirte en una historia bien construida, recuerda que en este blog tengo un montón de reseñas llenas de puro noir que he disfrutado un montón.


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