Portada de La madre de todas las ciencias

parte de portada de la madre de todas las ciencias

El pasado 14 de enero te mostraba la sinopsis de mi próxima novela, hoy vengo a dar otra pequeña exclusiva: voy a enseñarte la portada de La madre de todas las ciencias. Pero antes de eso, déjame contarte la historia de cómo se creó, que es muy curiosa.

El confinamiento

Cuando llevábamos un par de semanas de confinamiento total (si mal no recuerdo) decidí enviar un e-mail a cada uno de los miembros de la lista de correo. Y digo a los miembros y no a la lista porque no fue un mismo mail para todos, sino que me molesté en escribir uno a uno para preguntarle a la gente cómo se encontraba y para desearle salud y que llevara el encierro de la mejor manera posible.

Sé que la mayor parte de las personas se suscriben a una lista no para charlar, si no para leer, así que entendí que muchos no me contestasen. Pero otras sí lo hicieron: me contaron qué tal lo estaban llevando y compartieron conmigo sus miedos.

Un paisano

Una de esas personas que sí respondieron resultó ser un paisano que vive cerca de Santiago. Un tío muy majo al que todavía no conozco en persona porque entre confinamientos diversos y demás no se ha dado la ocasión.

Desde aquel momento hablamos mucho, y una de las cosas que me contó es que la ilustración es su pasión y a ella se dedica en sus ratos libres. Me invitó a ver su blog, Grafito en lágrimas, invitación que te traslado porque es un sitio para soñar.

Tiene dibujos muy chulos acompañados de historias propias. Están genial, pero tengo que reconocer que el flechazo se produjo al ver estas manos. En ese momento pensé que ojalá él dibujase mi portada.

La portada de La madre de todas las ciencias

Y al final hablando y hablando se dio el milagro y accedió a dibujar la portada de La madre de todas las ciencias. Te la enseño a continuación:

portada de la madre de todas las ciencias

Cuando la estaba empezando y todavía estaba en blanco y negro, parecía una foto antigua, era sorprendente darse cuenta de que, en realidad, se trataba de un dibujo hecho íntegramente a mano.

Mi idea inicial era un dibujo que empezase en la nariz y acabase en el pecho, centrándose en ese colgante (que tiene un peso importante en la trama). Pero Luis hizo lo que le dio la gana: «Yo voy a pintarla entera, y luego tú recortas por donde quieras».

Y cuando vi esos ojos, esas arrugas, esa expresión, supe que no podía eliminar ninguna parte de ese maravilloso dibujo.

La composición de la portada

Mención especial se merece también la composición de la portada, que realizó el fotógrafo que tengo en casa. Puede parecer una tontería, porque ahora todo se ve muy natural, como si siempre hubiese estado ahí, pero es algo que da mucho trabajo. Encontrar la fuente de letra adecuada puede hacer que quieras arrancarte los ojos. El tamaño y la colocación, otra odisea.

Pero al final todo el esfuerzo ha sido satisfactorio y la portada de La madre de todas las ciencias ha quedado de lujo. Yo estoy muy contenta con ella y eso es lo que cuenta.

Normalmente las portadas de novela negra suelen ser más oscuras, muchas de ellas incluso en blanco y negro. Pero una de las ventajas de escribir y no vivir de ello es que puedo experimentar y hacer lo que me dé la gana, y eso es lo que he hecho.

Esta novela es la historia que quería contar y la portada de La madre de todas las ciencias es la guinda perfecta para el pastel.

Entrevista al ilustrador

Luis Brea Matalobos, como te comentaba más arriba, tiene un blog donde va recopilando sus historias acompañadas de fantásticas ilustraciones que él mismo crea.

Además de colaborar conmigo en este proyecto, ha tenido la amabilidad de pasarse por aquí a hablarnos sobre su proceso creativo. Si tienes curiosidad por saber cómo trabaja, no te vayas todavía, que tiene cosas muy interesantes que contar.

Cuando te mandé aquel e-mail a la lista de correo en el que empezamos a hablar, ¿pensaste que estaba loca? Hubo mucha gente que solo se suscribe a las lista de correo para leer, no para charlar, y por eso no me contestaron. ¿Por qué tú sí te decidiste a responder?

¡Como una cabra! Pero también me pareció un detalle muy bonito para con tus lectores, en un momento de excepcionalidad como aquel. Con los balcones repletos de gente aplaudiendo a calles desiertas, o mirándose el ombligo para quejarse del aburrimiento, tú te sentaste a escribirnos uno a uno.

Me avergüenza reconocer que a punto estuve de no responderte, más por vergüenza que por recelo o pereza. Pero… intento vivir según un principio muy básico: no dar a nadie lo que no quiero para mí. Y lo cierto es que me molesta mucho no recibir respuesta a mis misivas. Así que al día siguiente me dije: «¿Por qué no? Si ella se ha tomado la molestia, bien se merece una respuesta». Acto seguido me senté a escribirte con calma.

Guardo un recuerdo muy bonito de aquellos primeros correos. Y me gusta lo que hemos construido en torno a ellos.

José Luis Brea Matalobos

Cuéntame tu versión de los hechos sobre cómo surgió la idea para hacer la portada de La madre de todas las ciencias.

Supongo que todo nació durante la gestación de Icaria, el proyecto que tenía entre manos cuando comenzamos a hablar. Me imagino que aquella primera imagen de las manos de Roque a medio hacer que te envié en su momento, sembró una semillita en tu subconsciente que no tardaría en germinar. Tiempo después, con al trabajo ya publicado, y una vez que te decidiste a soltar tu novela, la semillita comenzó a brotar.

Me planteaste un escenario hipotético y admitiste abiertamente tus reservas a encargarme algo que, tal vez, no se adaptase a tus necesidades literarias. Reconocí sin tapujos mi reticencia a dibujar por encargo y admití lo ilusionado que me sentía ante la oferta. Lanzaste la propuesta: barbilla, cuello y pecho de una señora muy delgada enjoyada con un medallón de la Virgen. Qué bajón me dio cuando leí esto por primera vez. Lo admito.

Comencé diseñando el colgante de la Virgen basado en formas geométricas y ¡oh, sorpresa! Aceptaste el primero sin tan solo una pega. Te planteé dos bocetos con las posibles candidatas para Dña. Eulalia. Que por cierto, tras un sinfín de correos y a base de mucha repetición subliminal, al final conseguí que te refirieses a ella así. ¡Doña Eulalia!

Me seducía particularmente la imagen de una anciana cascarrabias que fumaba por los codos, pero como era de esperar tu imagen mental de ella era completamente distinta.

La idea inicial se transformó en poco tiempo de crisálida en elegante mariposa. A partir de ese punto tan solo fue cuestión de tiempo. Muchas horas después, de tablero por mi parte y de paciencia por la tuya, nos han traído hasta este momento.

Estoy muy orgulloso del resultado y muy contento por como fluyó todo. Ha sido muy fácil trabajar contigo.

José Luis Brea Matalobos

¿De dónde te viene tu pasión por el dibujo?

Tengo mis reservas acerca de que “pasión” sea la palabra adecuada, pero en cualquier caso, mi pasión no es por el dibujo en sí mismo; es por la gente que me rodea. No suelo trabajar por encargo, no hago esto por dinero. Solo es un pasatiempo. Siempre trato de dibujar a mi gente y lo hago cuando tengo algo que contar. Es una forma como cualquier otra de demostrarles mi afecto. Eso es lo que me mueve.

José Luis Brea Matalobos

¿Desde cuándo dibujas y dónde aprendiste?

Dibujar es la herencia que me ha dejado mi madre. Ella también dibujaba en su juventud. Esto que ahora hago, se lo debo a ella, y lo hago por ella. En muchos trabajos aparece su recuerdo como telón de fondo. Es una presencia que se materializa sobre el papel cuando menos te lo esperas.

Siempre dibujé un poco mejor que mis compañeros de clase pero nunca fue una actividad a la que prestase demasiada atención. No empecé a dedicarle tiempo hasta los diecisiete años. Una amiga, que dibujaba como los ángeles, me llevó al taller de pintura al que ella asistía. Allí comenzó todo.

La lección más importante que aprendí, por encima de proporciones, perspectivas o sombreados, fue a confiar en mí mismo.

José Luis Brea Matalobos

¿Puedes contarme algo de tu proceso creativo o de tus técnicas a la hora de dibujar?

El proceso creativo no está pautado. Las ideas aparecen cuando menos te lo esperas, y en esto imagino que estarás de acuerdo conmigo.

Suelo trabajar a partir de situaciones reales, deformadas y encriptadas para que dejen de parecer reales y que solo las personas implicadas puedan reconocerlas. Situaciones cotidianas que todos vivimos a diario, como una cría jugando en un parque o la intimidad de un abrazo desgarrado. Otras pueden ser más personales, como la desesperación por una imagen que se resiste a tomar forma o la soledad del proceso creativo, de la que estoy seguro que sabes mucho.

A veces comienzo por el dibujo y luego escribo la historia que la acompaña. En otras ocasiones es al revés. Todo depende de cómo haya surgido esa idea. A veces todo fluye, y otras hay que trabajar mucho para que las piezas encajen. No hay una fórmula mágica. Al final la clave es el trabajo y la constancia, como dice el Chojin en su tema Dejarse la piel.

En cuanto a la técnica, comencé trabajando con lápices de grafito y copiando láminas de artistas consagrados. Luis Royo era mi maestro en la distancia. Con el tiempo empecé a hacer mis propias composiciones y en algún momento me animé con los lápices acuarelables. Pocos colores y sin apenas mezclas. Siempre me ha costado mucho el tema del color.

Hace cosa de diez años descubrí a Juan Francisco Casas. Me enamoré de los bolígrafos en cuanto los probé. Desde entonces no empleo otra técnica.

José Luis Brea Matalobos

¿Te gustaría repetir la experiencia de ser chico de portada?

¡Me gustaría repetir la experiencia de volver a ser «chico»! Hace mucho que no tengo quince años. Prueba de ello podría ser el hecho de que me estoy leyendo El guardián entre el centeno y no me está gustando nada.

Está siendo una experiencia muy bonita y emocionante, llena de primeras veces. Y por ello me gustaría darte las gracias públicamente. Por ofrecerme esta oportunidad y por confiar en mí. Por aquel primer correo y por todos los que vinieron a continuación.

Fueron dos meses de dedicarle muchas horas al tablero. Muchas más de las que tenía previstas en un inicio. Pero también tuve que dedicarle muchas horas a mi trabajo, y al final eso hace que la ilusión se resienta. A veces, la ilusión por sí sola no puede con todo. Como escribió Ana Cepeda en un comentario de tu blog: «Creo que lo que empieza como actividad lúdica y se convierte en obligación y estrés no compensa.»

Respondiendo a tu pregunta: tal vez sí, pero igual más adelante.

José Luis Brea Matalobos

Sé que tienes un blog donde muestras tus dibujos y las historias que te inspiran. ¿Podrías hablarme un poco de él y decirme dónde podemos encontrarlo?

Grafito en lágrimas nació en 2009, sin demasiada ilusión por mi parte. Lo reconozco. Ha evolucionado mucho desde aquel lejano comienzo. Al principio había una imagen y apenas una frase al margen. Con el tiempo el texto fue cobrando importancia y ganando en extensión.

Es poco más que una ventanita al mundo por la que mostrar mis trabajos. Apenas tiene visitas y sé que es solo culpa mía, porque no lo promociono nada. Desde el inicio me impuse una estricta política interna de “no publicidad”. Me apetecía comprobar hasta dónde podía llegar por sí mismo, impulsado tan solo por el boca a boca.

Puede parecer extraño, pero no persigo un fin comercial y lo que más me interesa es que mis protagonistas tengan acceso a sus imágenes y textos. Pero esto no significa que las visitas de terceros no sean bien recibidas.

José Luis Brea Matalobos

No quiero terminar sin dar las gracias a Luis por esta entrevista y, sobre todo, por todo su trabajo. Y a Alex por conseguir que esta pedazo de ilustración luzca como se merezca convertida en la portada de La madre de todas las ciencias. Si quieres saber más sobre esta historia, puedes encontrar más información en la página de la novela, donde pronto subiré el primer capítulo.

8 comentarios en “Portada de La madre de todas las ciencias”

  1. Ramón. Brea Villaverde

    Siempre tuviste el don de transmitir sensaciones positivas en tus creaciones,y al mismo tiempo realistas con los tiempos.

  2. ¡Me encanta! Y he estado cotilleando la web del ilustrador y tiene cosas chulísimas. Solo un pero… Que me estoy haciendo mayor y la letra está muy chiquitita. Por lo demás, enorme talento el que tiene.
    Besotes!!!

    1. Ya se lo he dicho, a mí el fondo negro tampoco me entusiasma, pero solo por los dibujos ya merece la pena. Y sí, yo también me estoy haciendo mayor xddd! Biquiños!

  3. Mandarica, querida:
    Se me ha hecho muy extraño leerte hablando de mi trabajo. Hasta me puse nervioso, fíjate! Pero me ha gustado mucho leerte.
    Me alegro de haberte respondido a aquel primer correo.
    Me gusta tu portada. Estoy deseando leer tu novela.
    Un bico

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