Un fuego azul, de Pedro Feijoo

Foto Ceos Galegos diciembre Jose PS

La razón por la que decidí leer Un fuego azul, la última novela negra de Pedro Feijoo, es una de esas anécdotas que siempre resulta curioso contar.

Si me sigues en Instagram sabrás que voy mucho de paseo con gente que se dedica a la fotografía en su tiempo libre. Mientras ellos buscan el encuadre perfecto y trastean con sus cámaras, yo me siento en algún lugar donde poder leer y ver la puesta de sol.

Un calendario como motivo para leer

Fruto de combinar fotografía y lectura he conocido a mucha gente estupenda, entre ellos a Dosi Veiga, que además de tener un restaurante con la mejor comida de temática astronómica de Galicia, es editor del calendario Ceos Galegos.

Tengo este calendario colgado en la pared de mi salón y es una gozada poder visitar (sobre todo en esta época de confinamiento) doce lugares maravillosos de Galicia con el cielo como protagonista. Para presentar este calendario hace una tournée por diferentes lugares, muchos de los cuales son librerías. Así que además de las fotos, he podido conocer librerías locales y comprar nuevas lecturas.

portada un fuego azul en gallego

En cada presentación, además de hablar de las fotos, siempre reservaba unos minutos para criticar duramente a Pedro Feijoo, y te cuento por qué. Dosi cogía su ejemplar de Un fuego azul y mostraba esa portada tan gallega y maravillosa, justo en mi color preferido. Decía que el libro estaba lleno de asesinatos, que tenía mucha intriga y que el tiempo de lectura se le había pasado volando. Pero también decía que lo había comprado por la portada, porque el faro que la ilustra es el encargado de presidir el frío diciembre en el calendario de Ceos Galegos, pero que el puñetero faro no aparece hasta el final de la historia.

El poder de la recomendación

Me muevo en comunidades lectoras, donde todo el mundo tiene más de un libro que recomendar, así que si no me compro un libro cada vez que alguien me sugiere uno es porque, si no, ya estaría arruinada. Pero cuando asistes a varias presentaciones del calendario, y en todas y cada una Dosi Veiga te habla del libro, ahí la cosa cambia.

Empiezas a ver la portada tantas veces que ya es una más de la familia. Coges el ejemplar en tus manos (que podrías usar perfectamente para seguir en forma mientras no se pueda salir a hacer deporte) y te lees la sinopsis un par de veces. Y al final te dices: «¿Por qué no?»

Y descubres que Dosi Veiga tanto puede publicar un calendario del cielo de Galicia, como podría dedicarse a reseñar novela negra de la buena.

Son pequeños, pero no te imaginas lo grande que es su determinación…

Pedro Feijoo – Un fuego azul

Un fuego azul

Un fuego azul nos lleva a Vigo, donde se suceden una serie de crímenes de personas de avanzada de edad. Los asesinatos parecen demasiado histriónicos y sin sentido y, a simple vista, no tienen relación entre sí.

Cuando un lector apasionado del género noir se enfrenta a una novela negra, el reto suele ser descubrir quién es el asesino. Pero en Un fuego azul el autor ya ha resuelto el misterio antes de llegar a la mitad de la historia. ¿Qué es, entonces, lo que tiene que ofrecernos?

Pues mucho. Porque a medida que avanzas en la lectura te das cuenta de que lo importante no es la identidad del asesino, sino sus motivos. Esa persona, que al principio parece un psicópata despiadado sin más, ha sufrido mucho y está haciendo justicia a su manera. ¿Qué es lo que le ha pasado? ¿Qué es eso tan grave como para cometer unos asesinatos tan horrorosos? Eso es lo que, en verdad, queremos descubrir.

No, cuando te enseñan lo que es el miedo de pequeño, después ya no dejas de verlo en todas partes.

Pedro Feijoo – Un fuego azul

En cada página de Un fuego azul me he preguntado el «por qué». Me imaginé demasiadas cosas, tantas que, en un momento dado, me dije: «Como el misterio resulte ser este tan típico en el que estoy pensando cierro el libro inmediatamente.» Pero no, cuando pensabas que el libro no podía sorprenderte más, lo consigue de nuevo.

Además, si algo podemos destacar de esta historia son los crímenes. No son sencillos, pero tampoco son los típicos de películas de terror gore, ni el autor se regodea en ellos. El problema de estos crímenes es que podría llevarlos a cabo una persona cualquiera.

Más de una vez he parado la lectura para preguntarme cómo al autor se le han podido ocurrir semejantes cosas. No sé si se ha documentado de manera especial o si todo es producto de su imaginación. En cualquier caso, solo puedo darle un aplauso por haber acercado los crímenes al lector sin restarles ni un ápice de atrocidad.

Es muy difícil contar lo que él ha contado sin que te den ganas de parar la lectura y vomitar. Creo que tiene una sensibilidad al escribir este tipo de sucesos muy poco común. Una sensibilidad que se agradece.

Siempre ocurre. Llega un momento en que no importa cuánto lo intentes, los gritos dejan de salir.
Porque, por más que tú lo necesites, ellos saben que gritar no servirá de nada.

Pero Feijoo – Un fuego azul

Al final me he dado cuenta de que el calendario de Ceos Galegos y Un fuego azul tienen una cosa en común: son puzzles. En el caso del calendario, cada foto es una pieza de Galicia que deberías visitar. En el caso de la novela, cada capítulo es una pista y todas te harán falta para componer el final.

Y todos sabemos la satisfacción que produce encontrar la última pieza.


La foto que encabeza esta entrada pertenece a Jose PS. Como se explica en el calendario, para realizarla se combinaron 480 imágenes de 20 segundos cada una. A la izquierda se puede ver el faro de Cabo Home, en Cangas, y a la derecha corta la imagen un avión. Muchas gracias a Jose y a Dosi por la foto. En este post aparece recortada, pero si quieres verla entera puedes hacerlo aquí.


Un fuego azul está disponible en Amazon.

El calendario de Ceos Galegos puedes comprarlo en su web.


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2 comentarios en “Un fuego azul, de Pedro Feijoo”

    1. Cristina Grela

      La cubierta en castellano es ligeramente distinta, pero también es muy bonita. Hay portadas que enamoran lo suficiente para decidirnos a leer un libro sin importar nada más. En este caso no defrauda. Biquiños!

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